top of page

Renovable, pero vulnerable: por qué una matriz eléctrica mayoritariamente limpia todavía deja a Colombia expuesta a quedarse sin energía

  • Foto del escritor: Colombia en Datos
    Colombia en Datos
  • hace 13 horas
  • 6 min de lectura

Colombia produce hoy casi tres cuartas partes de su electricidad con fuentes renovables. Según el informe Generación Eléctrica en Colombia 2026 de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios (SSPD), el 73,9 % de la capacidad instalada del país proviene de fuentes renovables y solo el 26,1 % de fuentes fósiles. Es una cifra que, leída sola, sugiere que el sistema eléctrico colombiano es al mismo tiempo limpio y seguro.


El propósito de este informe es mostrar por qué esa lectura es incompleta. El dato importa porque la electricidad es un servicio que sostiene la vida de los hogares y la operación de las empresas, y porque Colombia ya vivió episodios de racionamiento cuando la oferta no alcanzó a cubrir la demanda. Entender de qué está hecha esa matriz (y no solo qué tan renovable es) permite anticipar riesgos que las cifras agregadas esconden.


En este informe el lector encontrará un análisis de cómo está compuesta la matriz eléctrica de Colombia en 2026, qué explica su alto componente renovable, por qué ese carácter renovable no equivale necesariamente a una mayor seguridad del suministro, dónde se concentra la generación en el territorio, quién controla la capacidad instalada y qué puede esperarse de los proyectos previstos hasta 2032.


De qué está hecha la matriz eléctrica en 2026


A marzo de 2026 Colombia cuenta con 23.157 MW (megavatio, medida de la potencia eléctrica que equivale a 1 millón de vatios y se usa para indicar cuánta electricidad puede generar o consumir un sistema en un momento determinado) de capacidad instalada conectada al Sistema Interconectado Nacional (SIN), distribuidos en 528 plantas, de las cuales 402 están en operación y 126 en pruebas. La composición de esa capacidad revela una matriz diversa en fuentes, pero desigual en peso: cuatro tecnologías concentran casi la totalidad del sistema.


Composición de la matriz eléctrica colombiana por fuente, marzo de 2026 (capacidad instalada en MW y % del total).

La hidroeléctrica domina, la solar ya es segunda. La energía hidráulica aporta 13.230 MW (57,1 %) y sigue siendo el corazón del sistema. La solar, con 3.620 MW (15,6 %), superó al gas natural (15,2 %) y se consolidó como la segunda fuente del país. El carbón (7,3 %), los combustibles líquidos (3,6 %), la biomasa y biogás (1,0 %) y la eólica (0,2 %) completan la matriz. Sumadas, las fuentes renovables (hidráulica, solar, biomasa y eólica) representan el 73,9 % de la capacidad, frente a un 26,1 % de fuentes fósiles.


Este es el dato que más se cita, y con razón: pocos países tienen una matriz eléctrica tan renovable. Pero el mismo cuadro contiene la advertencia. Más de la mitad de esa capacidad renovable es agua, y el agua depende de que llueva.


Qué explica el rápido avance renovable


El componente que más cambió la matriz en los últimos años es la energía solar. En 2018 el país apenas contaba con 10 MW solares. Para 2022 la cifra llegó a 288 MW, y en 2026 alcanzó 3.620 MW: un incremento del 1.159 % frente a 2022, equivalente a sumar en promedio 833 MW cada año durante el cuatrienio.


Crecimiento de la capacidad solar instalada (MW). Los años no son consecutivos: el informe fuente no desglosa el periodo 2019-2025.

Detrás de este crecimiento hay factores que se refuerzan entre sí: la caída sostenida en los costos de los paneles fotovoltaicos, un marco normativo que incentivó las fuentes no convencionales de energía renovable, las leyes 1715 de 2014 y 2099 de 2021 y el Plan Nacional de Desarrollo (Ley 2294 de 2023), y la abundancia del recurso solar en varias regiones del país. El resultado es una matriz que se diversifica y reduce, en el margen, su exposición a una sola fuente.


Conviene, sin embargo, ser preciso sobre lo que este avance significa. Que la solar crezca rápido no quiere decir que ya sustituya a la hidroeléctrica: aporta el 15,6 % de la capacidad, no de la energía efectivamente generada, y su producción depende de las horas de sol. El dato muestra una tendencia real y sólida; no muestra, todavía, un sistema que pueda prescindir del agua.


Por qué renovable no significa seguro


La principal vulnerabilidad del sistema no está en cuánta energía fósil tiene, sino en cuánta energía depende del agua. Con el 57,1 % de la capacidad concentrada en hidroeléctricas, el sistema colombiano queda expuesto a los ciclos de lluvia. El propio informe de la SSPD advierte que “la alta dependencia de energía proveniente de hidroeléctricas puede exponer al país a riesgos de desabastecimiento” en periodos de baja precipitación o de sequías intensas asociadas al fenómeno de El Niño.


La razón técnica es sencilla de entender. Las fuentes que más crecen (solar y eólica) son intermitentes: generan cuando hay sol o viento, no cuando el sistema lo necesita. Sin capacidad de almacenamiento a gran escala que guarde esa energía para las horas sin sol, la solar no puede respaldar al sistema en una sequía prolongada. En esos momentos, la firmeza del suministro sigue recayendo sobre los embalses y sobre las plantas térmicas de respaldo.


Aquí es importante distinguir lo que sabemos de lo que no podemos afirmar. Sabemos que la dependencia hídrica es alta y que el sistema ha enfrentado tensiones en años secos. No podemos afirmar, con los datos de este informe, cuál es la probabilidad de un racionamiento en un año determinado: eso depende de la hidrología futura, del nivel de los embalses y de decisiones operativas que exceden el alcance de una fotografía de la capacidad instalada.


Dónde se genera la energía


La capacidad de generación está concentrada geográficamente, y no coincide con dónde está la demanda. Casi la mitad de la capacidad instalada se ubica en dos áreas operativas: Antioquia-Chocó (27,4 %) y Caribe (25,6 %). En el otro extremo, el área Oriental concentra apenas el 12,9 %, pese a ser la de mayor demanda del país.


Este desbalance importa porque la electricidad debe transportarse desde donde se produce hasta donde se consume, y esa red de transmisión tiene límites. Cuando la generación está lejos de la demanda, el sistema depende de líneas de transmisión que pueden congestionarse o fallar, lo que añade un segundo factor de riesgo distinto de la hidrología: el de la infraestructura que conecta oferta y demanda.


Quién controla la capacidad


La generación también está concentrada en pocas plantas de gran tamaño. De las plantas conectadas al SIN, 85 son despachadas centralmente (las de mayor tamaño, que el operador del sistema coordina directamente) y concentran el 87,5 % de la capacidad (20.267 MW). Las 443 plantas restantes, no despachadas centralmente, representan apenas el 12,5 %.


Esta estructura tiene una lectura doble. Por un lado, coordinar pocas plantas grandes facilita la operación técnica del sistema. Por otro, concentra en pocos actores la capacidad de influir en la oferta y en la formación de precios, lo que hace más relevante la vigilancia sobre la competencia en el mercado mayorista. La generación distribuida de pequeña escala, que podría equilibrar esa concentración, todavía aporta una fracción menor de la capacidad.


Qué viene: proyectos a 2032


El futuro de la matriz está previsto para ser aún más renovable, pero su ritmo no está garantizado. Los proyectos aprobados hasta 2032 están dominados por la energía solar, seguida por proyectos eólicos concentrados en La Guajira; las nuevas adiciones hidroeléctricas son marginales. La dirección de la transición es clara: más fuentes no convencionales, menos dependencia relativa de las grandes centrales.


El obstáculo está en la ejecución. El informe documenta reprogramaciones frecuentes en las fechas de entrada en operación de los proyectos, así como restricciones de la red de transmisión que limitan la conexión de nueva capacidad. Es decir, la capacidad aprobada en el papel no equivale a capacidad disponible en la fecha prevista.


Y persiste el eslabón que falta: el almacenamiento. Sin baterías u otras formas de guardar energía a escala, cada megavatio solar o eólico que entra suma capacidad, pero no necesariamente firmeza. Mientras ese componente no se desarrolle, la seguridad del suministro seguirá dependiendo de los embalses y del respaldo térmico, por muy verde que luzca la matriz en el agregado.


Conclusiones


Verde no es lo mismo que firme. Colombia tiene una de las matrices eléctricas más renovables de la región, pero ese carácter renovable descansa sobre la hidroelectricidad. La seguridad del suministro sigue atada al agua, no al conjunto de fuentes limpias.


La solar cambió la tendencia, no todavía la estructura. El crecimiento solar es real y sostenido, y diversifica la matriz. Pero sin almacenamiento, una fuente intermitente no reemplaza la firmeza que hoy aportan embalses y plantas térmicas.


El riesgo también es territorial. La generación se concentra donde no está la mayor demanda. El Área Oriental, la de mayor consumo, es la de menor capacidad, lo que traslada parte del riesgo a la red de transmisión.


El futuro depende de ejecutar, no solo de aprobar. Los proyectos previstos apuntan a una matriz más limpia, pero las reprogramaciones y las restricciones de red hacen que el calendario sea incierto. El almacenamiento es la pieza que definirá si esa transición se traduce en un sistema más seguro.


Fuente: Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios (SSPD), Generación Eléctrica en Colombia 2026. El informe se apoya, a su vez, en información de la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), XM S.A. E.S.P. —operador del sistema, a través de sus plataformas PARATEC y SINERGOX—, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) y el Ministerio de Minas y Energía.

Sigue explorando los datos de Colombia

Recibe cada nuevo análisis y las cifras oficiales del país, explicadas sin ruido, en nuestro canal de WhatsApp. Únete al canal.

¿Quieres seguir explorando? Descubre más informes especiales.

bottom of page