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El primer y el último departamento en brechas de género se acercan, pero los de la mitad del ranking se alejan

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Colombia en Datos
hace 4 minutos
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Las claves

  • En 2026, el puntaje promedio nacional de la MSBG fue 5,03 sobre 10: por debajo del máximo de 2025 (5,14) y por encima del nivel de 2024 (4,91). La trayectoria no es una mejora continua, sino un ascenso seguido de una corrección parcial.

  • La distancia entre el departamento con mejor y peor resultado se redujo de 4,04 puntos en 2024 a 3,65 en 2026. Pero entre los departamentos que quedan en la mitad de la distribución (ni entre los mejores ni entre los peores) la diferencia aumentó de 1,15 a 1,50 puntos en el mismo periodo.

  • Bogotá D.C. (6,78), Cundinamarca (6,47), Atlántico (6,42), Antioquia (6,41) y Valle del Cauca (6,05) encabezan la medición 2026. Guainía (3,31), Vaupés (3,38), Guaviare (3,44), Vichada (3,66) y Amazonas (3,83) quedan más rezagados.

  • Departamentos con puntajes casi idénticos pueden llegar ahí por caminos opuestos: Casanare (5,09) y Cauca (5,09) tienen una diferencia menor a una centésima de punto en el resultado general, pero Casanare casi dobla a Cauca en infraestructura del cuidado, y Cauca casi dobla a Casanare en representación y liderazgo.

  • Mercados es, en promedio, el pilar con el puntaje más bajo del país (4,47 sobre 10) y el único que empeoró en 28 de los 33 departamentos entre 2024 y 2026.

  • Entre los departamentos con mayor concentración de indicadores en baja capacidad territorial y alta brecha, la educación posmedia (posgrado, formación técnica y tecnológica) aparece como el pilar crítico más frecuente, por encima del mercado laboral o la salud.


Casanare y Cauca ocupan casi el mismo lugar en la medición de brechas de género más reciente de Colombia: 5,09 puntos sobre 10 cada uno, con una diferencia menor a una centésima de punto. Pero llegan ahí por caminos casi opuestos. Casanare obtiene 6,81 sobre 10 en infraestructura del cuidado, frente a 3,83 de Cauca. En representación y liderazgo la relación se invierte: Cauca registra 6,22 y Casanare apenas 3,21. Es el tipo de historia que un solo número nacional no cuenta.


La Universidad del Rosario, a través de su Centro de Estudios para la Competitividad Regional (SCORE), y el Consejo Privado de Competitividad (CPC), con el apoyo de Davivienda, publicaron la tercera edición de la Medición Subregional de Brechas de Género (MSBG). El índice compara los 32 departamentos y Bogotá en 70 indicadores agrupados en seis pilares (infraestructura del bienestar, infraestructura del cuidado, mercados, acceso a cargos de representación y liderazgo, educación y salud) durante 2024, 2025 y 2026.


Colombia en Datos revisó el informe completo para responder una pregunta más amplia que quién quedó primero: ¿la desigualdad territorial de género en Colombia se está achicando o simplemente se está desplazando? La respuesta corta es las dos cosas a la vez. El departamento con mejor resultado y el de peor resultado se acercaron entre 2024 y 2026. Pero, al mismo tiempo, los departamentos que no están ni entre los mejores ni entre los peores (los que ocupan las posiciones intermedias del ranking, donde vive la mayoría del país) terminaron más distintos entre sí que antes. Y detrás del puntaje agregado, que resume en una sola cifra 70 indicadores distintos, hay departamentos con resultados casi idénticos que enfrentan problemas casi opuestos.


¿Qué tan lejos están los departamentos entre sí?

La distancia entre el departamento con mejor y peor resultado se redujo entre 2024 y 2026. Pero entre los departamentos que ocupan las posiciones intermedias del ranking, ni entre los mejores ni entre los peores, la diferencia aumentó. El puntaje promedio nacional de la MSBG pasó de 4,91 en 2024 a 5,14 en 2025, su nivel más alto, y luego bajó a 5,03 en 2026. La mediana siguió la misma dirección, de 5,06 a 5,49 y después a 5,15. El periodo intermedio concentra, entonces, el nivel central más alto de los tres años observados.



Ahí aparece la primera tensión del informe. El rango total, es decir, la distancia entre el departamento con el puntaje más alto y el más bajo, se redujo de 4,04 puntos en 2024 a 3,65 en 2026: el mejor y el peor departamento se acercaron. Pero el rango intercuartílico, que mide la distancia entre el departamento que ocupa el puesto 8 y el que ocupa el puesto 25 (el 50 % central de la distribución, sin contar el cuarto mejor ni el cuarto peor), aumentó de 1,15 a 1,50 puntos en el mismo periodo. Dicho de otra forma: mientras el mejor y el peor departamento se acercaban, los departamentos que no están ni arriba ni abajo del todo terminaron más separados entre sí de lo que estaban hace dos años.


Esto tiene una consecuencia práctica: la posición de un departamento en el ranking no siempre refleja distancias sustantivas. En 2026, Sucre y Norte de Santander ocuparon las posiciones 16 y 17 con 5,15 puntos cada uno, una diferencia menor a una centésima de punto. Casanare y Cauca, en las posiciones 18 y 19, registraron 5,09 puntos cada uno, con una diferencia todavía menor. El orden es necesario para organizar la comparación, pero no convierte diferencias tan pequeñas en distancias sustantivas por sí mismas. Antes de tratar dos departamentos vecinos en el ranking como si enfrentaran la misma realidad, vale la pena mirar qué hay detrás del puntaje, algo a lo que volveremos más adelante.


¿Quién sube y quién baja?

Huila fue el departamento que más avanzó en posiciones (nueve puestos, del 16 al 7) y Meta el que más retrocedió (diecisiete puestos, del 10 al 27). Pero el tamaño del cambio en puntaje no siempre coincide con el cambio de posición. Entre 2024 y 2026, 20 de los 33 departamentos aumentaron su puntaje y 13 lo redujeron. El reordenamiento fue distinto: 14 departamentos ascendieron posiciones, 13 perdieron lugares y seis permanecieron en el mismo puesto. La mayoría de los casos combinó ambos movimientos en la misma dirección (13 departamentos subieron puntaje y posición, 11 bajaron ambos), pero nueve tuvieron trayectorias mixtas que confirman que el cambio absoluto y el relativo no son sinónimos.



Vichada registró el mayor aumento de puntaje de todo el país (0,88 puntos), pero apenas avanzó dos posiciones, del puesto 32 al 30, porque el resto de la distribución también se movió. Guainía incrementó su puntaje en 0,68 puntos y, aun así, permaneció en el último lugar. En el otro extremo, Meta redujo su puntaje en 1,47 puntos (la mayor caída del país) y descendió del puesto 10 al 27. Ese desplome tiene una causa concentrada: entre los seis pilares que componen la MSBG, Meta registró reducciones en los seis, pero la más severa fue una caída de 3,32 puntos en acceso a cargos de representación y liderazgo. Nariño (0,46 puntos menos, 5 posiciones abajo), Santander (0,39 puntos menos, 4 posiciones abajo) y San Andrés (0,21 puntos menos, 7 posiciones abajo) completan la lista de mayores retrocesos.


También hay casos donde puntaje y posición se mueven en direcciones distintas. Cundinamarca redujo su puntaje en apenas 0,02 puntos, pero avanzó del tercer al segundo lugar. Córdoba aumentó su puntaje en 0,17 puntos y, aun así, pasó de la posición 18 a la 20, porque otros departamentos avanzaron más rápido. Antioquia ilustra lo volátil que puede ser una trayectoria de tres años: pasó de 6,54 puntos en 2024 a 7,13 en 2025, cuando ocupó el primer lugar del país, y cerró 2026 con 6,41, en la cuarta posición. Casanare tuvo el patrón inverso: descendió de 4,84 a 4,44 entre 2024 y 2025 y se recuperó hasta 5,09 en 2026.


Magdalena es el único departamento que aumentó su puntaje en los seis pilares entre 2024 y 2026, aunque con magnitudes muy distintas: de 0,10 puntos en bienestar a 1,56 en representación y liderazgo. Ningún patrón, ni el de Magdalena ni el de Meta, permite identificar una causa común. Solo muestra que el cambio del puntaje agregado puede estar compuesto por movimientos de signo contrario dentro de un mismo departamento.


¿Qué se esconde detrás de un mismo puntaje?

Dos departamentos pueden llegar exactamente al mismo lugar del ranking mediante combinaciones de pilares completamente distintas, y el ejemplo más claro del informe es el de Casanare y Cauca. El puntaje agregado de la MSBG resume seis pilares en un único número entre 0 y 10, lo que permite comparar territorios, pero también permite que resultados de origen muy distinto luzcan idénticos. Casanare obtuvo 7,16 en infraestructura del bienestar y 6,81 en infraestructura del cuidado, frente a 5,36 y 3,83 de Cauca. En representación y liderazgo ocurre el contraste inverso: Cauca registró 6,22 y Casanare apenas 3,21. La cercanía del índice general (una diferencia menor a una centésima de punto) no autoriza a tratar a ambos departamentos como si enfrentaran la misma estructura de brechas.


El mismo patrón se repite entre departamentos del grupo de mejor desempeño. Atlántico (6,42) y Antioquia (6,41) están separados por apenas 0,01 puntos en el resultado general de 2026, pero difieren en 2,06 puntos en mercados y en 1,57 puntos en educación: Antioquia obtiene 6,67 en mercados frente a 4,61 de Atlántico, mientras Atlántico supera a Antioquia en educación (6,83 frente a 5,26). Bolívar (5,84) y Huila (5,86) también se aproximan por rutas distintas: Huila supera a Bolívar en infraestructura del cuidado por 2,73 puntos, en mercados por 1,87 y en representación y liderazgo por 1,94.


La compensación interna no es exclusiva de los departamentos con mejor resultado. Guainía, el departamento con el menor puntaje agregado del país (3,31), alcanza 6,18 en salud y 4,21 en educación, resultados relativamente altos para su posición. Chocó, con 4,30 en el agregado, llega a 6,34 en salud y 5,59 en representación y liderazgo, pero cae a 2,47 en bienestar y 2,72 en mercados. Ningún departamento del informe tiene un perfil parejo entre pilares: todos combinan fortalezas relativas con rezagos específicos, y esa composición es precisamente lo que el puntaje agregado no puede mostrar por sí solo.


Al bajar un nivel más, hasta los indicadores individuales, la compensación se vuelve todavía más marcada. Cauca (4,76) y Vaupés (4,70) tienen puntajes de pilar de mercados casi idénticos, pero en pobreza multidimensional Cauca alcanza 10,00 sobre 10 frente a 0,20 de Vaupés, mientras en empleo formal la relación se invierte por completo: 0,20 en Cauca frente a 9,69 en Vaupés. En educación, Caldas (5,39) y Sucre (5,37) están casi empatados, pero Caldas domina en cobertura de formación técnica y graduados universitarios, y Sucre lo supera en cobertura neta en preescolar y en el puntaje de las pruebas Saber 11. La distancia promedio entre los 22 indicadores educativos de ambos departamentos es de 4,03 puntos, pese a que sus pilares agregados casi coinciden.


¿A quién favorecen realmente las brechas?

Dos patrones se repiten en los 33 departamentos sin ninguna excepción: los hombres mueren más por accidentes y tienen más empleo informal en todo el país, mientras las mujeres reportan más depresión en todo el país y más desempleo en 31 de los 33 departamentos. El puntaje MSBG resume la magnitud de las brechas, pero no dice a quién favorecen. Para eso, el informe examina en cuántos departamentos el valor original de cada indicador es mayor entre mujeres o entre hombres.



Dos indicadores muestran una dirección universal: la mortalidad por accidentes es mayor entre los hombres en los 33 departamentos, y lo mismo ocurre con el empleo informal. La prevalencia de depresión, en cambio, es mayor entre las mujeres en los 33 departamentos, y la tasa de desempleo lo es en 31 de 33 (San Andrés y Vaupés son la excepción). Otros indicadores muestran una dirección predominante, pero no unánime: el acceso a créditos de vivienda favorece a las mujeres en 28 departamentos y a los hombres en 5; los graduados en posgrado, a las mujeres en 27 y a los hombres en 6; los beneficiarios de transferencias no condicionadas, a los hombres en 26 y a las mujeres en 7. La representación legislativa es el indicador más desigual en dirección: el valor es mayor entre los hombres en 21 departamentos, entre las mujeres en apenas 6, y hay igualdad numérica en los 6 restantes.


Esta asimetría también aparece al nivel de los pilares. En 2026, el 82 % de los indicadores del pilar de cuidado tuvo una dirección favorable a las mujeres (la proporción más alta entre los seis pilares), seguido de bienestar (55 %), educación (52 %), salud (47 %) y mercados (46 %). Representación y liderazgo tuvo la proporción más baja, con 34 %: es el pilar donde más indicadores favorecen a los hombres. Ninguna de estas proporciones mide qué tan grande es la brecha ni si es socialmente más o menos relevante que otra; solo indican la dirección predominante dentro de cada dimensión.


La implicación es que no existe una sola "brecha económica" o una sola "brecha de salud" que resuma el pilar completo. Dentro de mercados, el desempleo es peor para las mujeres en casi todo el país, mientras el empleo informal es peor para los hombres en absolutamente todos los departamentos. Son fenómenos distintos que conviven dentro del mismo pilar y que exigen un diagnóstico separado antes de diseñar cualquier intervención.


¿Qué revela cruzar la magnitud de la brecha con la capacidad del territorio?

En 2026, uno de cada cuatro indicadores departamentales (25,8 %) combina baja capacidad territorial con una brecha de género amplia, y esa combinación se concentra de forma extrema en Vaupés, Vichada, Amazonas y Guainía. La MSBG no solo mide la magnitud de la brecha entre mujeres y hombres: también incorpora un factor de capacidad territorial que contextualiza cada indicador según las condiciones del departamento donde se observa.


Cruzar ambas dimensiones, sin fundirlas en un solo número, permite distinguir cuatro combinaciones posibles entre las 2.310 observaciones departamento-indicador de 2026: alta capacidad y alta brecha (14,5 % de los casos), alta capacidad y baja brecha (33,5 %), baja capacidad y alta brecha (25,8 %) y baja capacidad y baja brecha (26,1 %). Ninguna combinación domina el total, y la menos frecuente, alta capacidad con alta brecha, todavía reúne casi uno de cada siete indicadores del país.


Al promediar esas dos dimensiones por departamento, Vichada, Vaupés y Guainía se separan ampliamente del resto: tienen tanto una capacidad territorial relativa menor como una magnitud de brecha promedio mayor que los demás departamentos. San Andrés, en cambio, combina una alta capacidad territorial con una brecha igualmente alta: es la única combinación de ese tipo fuera de Meta. En el extremo opuesto, con menor brecha promedio, aparecen Antioquia, Nariño y Bogotá D.C., pero con niveles de capacidad muy distintos entre sí: Bogotá alcanza 0,63 en la escala estandarizada de capacidad, Antioquia 0,32 y Nariño apenas 0,02. Tener una brecha relativamente baja tampoco es, entonces, un fenómeno homogéneo.


La composición interna confirma que ningún departamento tiene un perfil uniforme en sus 70 indicadores. Vaupés registra 42 de ellos en alguna de las dos zonas de brecha alta; Guainía, 39; Vichada, 38. Pero incluso Bogotá D.C., el departamento con mejor resultado agregado, tiene 21 de sus 70 indicadores en zonas de brecha alta, y Antioquia tiene 18. Entre 2024 y 2026, seis departamentos cambiaron de cuadrante: San Andrés y Meta pasaron de alta capacidad y baja brecha a alta capacidad y alta brecha, un movimiento que en ambos casos ocurrió casi por completo sobre el eje de la brecha, no el de la capacidad.


¿Qué comparten los departamentos más rezagados?

Entre los departamentos con mayor concentración de indicadores críticos, la educación posmedia (posgrado, formación técnica y tecnológica) es el pilar que más se repite como punto débil, por encima del mercado laboral. El informe agrupa a los 33 departamentos en cuatro categorías de consulta según su posición en 2026. El primer grupo (posiciones 1 a 8: Bogotá D.C., Cundinamarca, Atlántico, Antioquia, Valle del Cauca, Boyacá, Huila y Bolívar) tiene un puntaje promedio de 6,22 y un promedio de 12,6 indicadores en baja capacidad y alta brecha. El cuarto grupo (posiciones 25 a 33: Chocó, Caquetá, Meta, Putumayo, Amazonas, Vichada, Guaviare, Vaupés y Guainía) tiene un puntaje promedio de 3,75 y 25,3 indicadores en esa misma combinación crítica, el doble que el primer grupo.



Cuando el informe identifica a los doce departamentos con mayor concentración de casos en esa combinación crítica, un patrón se repite: en nueve de ellos (Vaupés, Vichada, Amazonas, Guainía, La Guajira, Cesar, Arauca, San Andrés y Guaviare) el pilar con mayor número de indicadores críticos es educación. Solo en Chocó (infraestructura del bienestar), Córdoba (mercados) y Casanare (salud) el pilar más crítico es otro. Vaupés y Vichada concentran 36 de sus 70 indicadores en baja capacidad y alta brecha, la mayor concentración del país, seguidos de Amazonas (30) y Guainía (29).


Ese hallazgo importa porque, en el debate público sobre brechas de género, el mercado laboral suele concentrar la atención. Pero, según esta medición, entre los departamentos con menor capacidad territorial la brecha más recurrente no está en el empleo o los ingresos: está en el acceso a educación posterior a la secundaria. Es consistente con el promedio nacional por pilar: educación es el segundo pilar más bajo del país.



En 2026, el pilar de mercados tuvo el promedio nacional más bajo (4,47 sobre 10), por debajo de educación (4,76), bienestar (4,92), representación y liderazgo (5,28), cuidado (5,35) y salud (5,39). La distancia entre el promedio más alto y el más bajo es de apenas 0,92 puntos, menor que la dispersión que cada pilar muestra entre departamentos por separado, lo que confirma que un promedio nacional similar entre pilares no significa que todos los departamentos estén igualmente lejos de la meta en cada uno. Mercados fue, además, el pilar más volátil entre 2024 y 2026: su puntaje promedio se redujo en 28 de los 33 departamentos, la reducción más extendida de todo el informe.


Por qué importa

Un puntaje agregado es útil para comparar 33 departamentos con una sola escala, pero esta medición muestra, una y otra vez, por qué no basta para orientar una decisión. Dos departamentos pueden empatar en el resultado general y enfrentar problemas casi opuestos, como Casanare y Cauca. Dos posiciones consecutivas en el ranking pueden estar separadas por una diferencia estadísticamente irrelevante, como Sucre y Norte de Santander. Y un mismo pilar puede mezclar indicadores que favorecen a mujeres y a hombres en direcciones contrarias, como ocurre dentro de mercados con el desempleo y el empleo informal.


Para gobiernos, empresas y organizaciones que usen esta medición para priorizar intervenciones, la implicación práctica es clara: la posición departamental sirve como punto de entrada, no como respuesta. El paso siguiente, que la propia MSBG habilita gracias a su trazabilidad desde el indicador hasta el puntaje agregado, es bajar al pilar, al subpilar y finalmente al indicador antes de definir qué brecha específica se va a intervenir, en qué territorio y a favor de quién.


Conclusiones

La Medición Subregional de Brechas de Género 2026 confirma que Colombia sigue siendo un país desigual entre sus departamentos en materia de género, pero la forma de esa desigualdad cambió entre 2024 y 2026: se comprimió entre los extremos y se amplió entre los departamentos con posiciones intermedias. Bogotá, Cundinamarca, Atlántico y Antioquia encabezan la medición con puntajes por encima de 6, mientras Guainía, Vaupés, Guaviare, Vichada y Amazonas, todos en la Amazonía y la Orinoquía, quedan por debajo de 4.


Pero el hallazgo más importante del informe no es el ranking, sino lo que el ranking no muestra por sí solo: departamentos con puntajes casi idénticos pueden tener estructuras de brecha completamente distintas, y un mismo pilar puede resumir indicadores que benefician a mujeres y a hombres en direcciones opuestas. La educación posmedia, no el mercado laboral, es hoy el punto débil más frecuente entre los departamentos con menor capacidad territorial, y mercados es, en promedio, el pilar con el resultado más bajo del país y el que más se deterioró en los últimos dos años.


Lo que sigue por observar en próximas ediciones es si la ampliación de la diferencia entre los departamentos intermedios se consolida como una tendencia o se corrige, como ya ocurrió una vez entre 2025 y 2026 con el promedio nacional, y si departamentos con trayectorias volátiles (Antioquia, Casanare, San Andrés y Meta, entre otros) logran estabilizar su posición en los próximos años.


Fuente: Medición Subregional de Brechas de Género (MSBG) 2026, tercera edición, elaborada por el Centro de Estudios para la Competitividad Regional (SCORE) de la Universidad del Rosario y el Consejo Privado de Competitividad (CPC), con el apoyo de Davivienda. El informe compara 33 unidades territoriales (32 departamentos y Bogotá D.C.) mediante 70 indicadores organizados en 18 subpilares y 6 pilares: infraestructura del bienestar, infraestructura del cuidado, mercados, acceso a cargos de representación y liderazgo, educación y salud, para los periodos 2024, 2025 y 2026.

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