La inflación anual de Colombia volvió a acelerarse en julio de 2026, tras dos años de descenso

Actualizado: 19 ago
De acuerdo con el DANE, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en julio de 2026 una variación mensual de 0,17 %, con lo que la inflación acumulada del año llegó a 4,94 % y la variación anual a 6,03 %. El dato anual es 1,13 puntos porcentuales superior al de julio de 2025 (4,90 %) y confirma un cambio de tendencia: después de descender de forma sostenida entre 2023 y 2025, la inflación de los últimos doce meses volvió a subir. El repunte no estuvo impulsado por los alimentos —que de hecho bajaron de precio en el mes— sino por los servicios que pesan más en los hogares de mayores ingresos: vivienda, salud y restaurantes.
Vivienda y salud impulsaron el mes; transporte y alimentos lo frenaron
La variación mensual de julio (0,17 %) estuvo explicada principalmente por dos divisiones: Alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que subió 0,55 % —la mayor variación del mes— y Salud, con 0,38 %. Dentro de la primera, los incrementos más fuertes se dieron en servicios relacionados con la copropiedad (2,86 %) y electricidad (2,29 %), dos rubros de pago recurrente que no dependen de decisiones de consumo del hogar. En Salud, lo que más subió fueron los productos farmacéuticos y dermatológicos (0,50 %) y los servicios odontológicos particulares (0,26 %).
En el otro extremo, Transporte fue la única división con una caída relevante (-0,24 %), arrastrada por el transporte de pasajeros en avión (-4,95 %) y el transporte intermunicipal (-1,84 %). Alimentos y bebidas no alcohólicas también bajó (-0,13 %): el plátano (-6,82 %), la zanahoria (-4,95 %) y el tomate (-3,89 %) se abarataron, aunque la cebolla subió 5,33 % y compensó parte de la caída. En conjunto, estas dos divisiones evitaron que la variación mensual del IPC fuera más alta.

¿Por qué volvió a subir la inflación anual, después de dos años bajando?
La serie histórica de julio muestra el cambio de trayectoria con claridad: la inflación anual pasó de 11,78 % en 2023 a 6,86 % en 2024 y a 4,90 % en 2025 —dos años consecutivos de descenso—, para luego subir a 6,03 % en 2026. Es la primera vez desde 2023 que el dato de julio se mueve en la dirección contraria, y lo hace después de haberse acercado, en 2025, al rango meta del Banco de la República (3 % ± 1 punto), del que hoy vuelve a alejarse.
El repunte anual no vino de los alimentos, que llevan meses con variaciones moderadas, sino de los servicios. Restaurantes y hoteles registró la mayor variación anual entre las doce divisiones (9,53 %), seguida de Salud (8,37 %) y Educación (7,57 %). Las subclases que más aportaron a la variación anual total fueron comidas en establecimientos de servicio a la mesa y autoservicio (0,73 puntos porcentuales), arriendo imputado (0,61 pp), transporte urbano (0,51 pp) y arriendo efectivo (0,45 pp): tres de esos cuatro rubros están asociados a vivienda y consumo fuera del hogar, no a la canasta básica de alimentos.

En lo corrido del año la inflación ya supera la del año pasado
Entre enero y julio de 2026 el IPC acumuló una variación de 4,94 %, casi un punto porcentual por encima del 4,02 % registrado en el mismo periodo de 2025. Restaurantes y hoteles (6,75 %) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (6,41 %) lideraron el resultado año corrido, con contribuciones concentradas en comidas fuera del hogar (0,54 pp), transporte urbano (0,50 pp) y arriendo imputado (0,41 pp). A diferencia del resultado mensual, en el acumulado del año sí aparecen alimentos con incrementos año corrido muy altos en algunas subclases puntuales —papas (49,85 %) y tomate de árbol (51,68 %)—, aunque su peso dentro de la canasta total es menor al de los servicios que explican la mayor parte de la variación agregada.
La inflación no fue igual para todos los hogares
Cuando el DANE desagrega el IPC por nivel de ingreso, julio de 2026 muestra un patrón poco frecuente: la variación anual fue más alta para los hogares de ingresos altos (6,11 %) que para los hogares pobres (5,81 %), con los grupos vulnerable (5,90 %) y de clase media (6,04 %) en un punto intermedio. La explicación está en la composición del gasto: los alimentos —que pesan más en la canasta de los hogares de menores ingresos— tuvieron una variación anual (5,82 %) por debajo del promedio nacional, mientras que restaurantes, salud y otros servicios —con mayor peso en los hogares de ingresos altos— subieron por encima de ese promedio. Esto no significa que la inflación afecte menos a los hogares pobres en términos reales, porque su ingreso disponible es menor y cualquier variación de precios de la canasta básica pesa más sobre su presupuesto; lo que muestra el dato es que, en julio de 2026 específicamente, el componente de la canasta que más subió no fue el que más pesa en los hogares de menores ingresos.
Diferencias importantes entre ciudades
La variación anual del IPC también varió de forma considerable entre las 23 ciudades y áreas urbanas que reporta el DANE: desde 3,60 % en Riohacha hasta 6,95 % en Medellín, una diferencia de 3,35 puntos porcentuales. Junto con Medellín, Bucaramanga (6,78 %), Pereira (6,70 %) y Armenia (6,52 %) registraron los mayores incrementos, todas por encima del promedio nacional. En el otro extremo, además de Riohacha, Pasto (4,83 %) y Santa Marta (4,97 %) tuvieron los resultados más bajos. Bogotá, la ciudad más poblada del país, se ubicó levemente por debajo del promedio nacional, con 5,82 %.

¿Qué significa este resultado?
El dato de julio confirma que Colombia dejó atrás, al menos por ahora, la fase de desaceleración de precios que se observó entre 2023 y 2025. El origen del repunte no está en los alimentos —que tuvieron una variación mensual negativa y una variación anual por debajo del promedio— sino en servicios de consumo recurrente como la vivienda (electricidad, administración, arriendos), la salud y los restaurantes, cuyos precios responden menos a la oferta y la demanda de corto plazo y más a estructuras de costos, tarifas reguladas y contratos indexados. Esto tiene una implicación relevante para la lectura del fenómeno: no se trata de un choque de oferta agrícola transitorio, sino de una presión más generalizada en el componente de servicios de la canasta, que suele ser más persistente en el tiempo.
Con la inflación anual en 6,03 %, el país se aleja nuevamente del rango meta del Banco de la República (3 % ± 1 punto), después de haberse acercado a él en 2025. La variación año corrido, ya un punto porcentual por encima de la del año anterior, sugiere que, de mantenerse la tendencia observada en julio, el cierre de 2026 podría ubicarse por encima del de 2025. Esta es una lectura posible a partir de la evidencia disponible, no una proyección: la inflación de los meses restantes del año dependerá de factores que este informe no cubre, como el comportamiento de las tarifas de servicios públicos, el tipo de cambio y la oferta de alimentos en la segunda mitad del año.
Conclusiones
La inflación de julio de 2026 fue 0,17 % mensual, 4,94 % en lo corrido del año y 6,03 % en los últimos doce meses. Este último dato interrumpe dos años consecutivos de descenso (2023-2025) y marca el primer repunte anual del indicador en ese periodo. El resultado estuvo impulsado por vivienda, salud y restaurantes —no por alimentos, que bajaron en el mes y tuvieron una variación anual moderada—, lo que sugiere una presión de precios más concentrada en servicios de consumo recurrente.
El fenómeno no fue homogéneo: los hogares de mayores ingresos enfrentaron una inflación anual más alta (6,11 %) que los hogares pobres (5,81 %), por el mayor peso de los servicios en su canasta de consumo, y las ciudades mostraron diferencias de más de tres puntos porcentuales entre sí, con Medellín a la cabeza y Riohacha en el nivel más bajo. Con este resultado, la inflación colombiana vuelve a alejarse del rango meta del Banco de la República, un punto que vale la pena seguir de cerca en las próximas ediciones de este informe.
Fuentes: DANE. Índice de Precios al Consumidor (IPC), Boletín Técnico y Comunicado de Prensa, julio de 2026. Metodología: base diciembre de 2018 = 100, cobertura de 38 ciudades y un agregado de "otras áreas urbanas", canasta de 84 clases de gasto. Indicador de cobertura del operativo: 97,95 %. Índice de no imputación: 98,69 %.
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