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Informe de Mercado laboral en Colombia - Junio 2026

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    Colombia en Datos
  • hace 12 minutos
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El desempleo llegó a uno de sus niveles más bajos desde 2018, pero la mejora no se repartió igual entre sectores, ciudades ni géneros


El mercado laboral colombiano cerró junio de 2026 con una tasa de desocupación de 8,0 %, medio punto porcentual por debajo del mismo mes de 2025 (8,6 %). La caída coincidió con una mayor participación laboral: más personas entraron a buscar trabajo y la economía logró absorberlas. El impulso, sin embargo, no vino de toda la economía por igual, sino sobre todo de tres sectores (alojamiento y servicios de comida, construcción y transporte), mientras la industria manufacturera y la agricultura restaron empleo.


Detrás del buen dato nacional persisten dos brechas que la cifra agregada no muestra. Entre ciudades, la desocupación va de 7,1 % en Medellín A.M. a 23,3 % en Quibdó. Y entre hombres y mujeres, aunque la diferencia en desempleo se redujo frente a 2025, la participación laboral femenina sigue siendo más de 20 puntos porcentuales inferior a la masculina. Este informe revisa qué explicó la mejora nacional y por qué esas dos brechas todavía no se cierran.


El desempleo bajó a 8,0 % y la participación laboral alcanzó uno de sus niveles más altos. La tasa de desocupación nacional pasó de 8,6 % en junio de 2025 a 8,0 % en junio de 2026. La caída no se explica por un retiro de personas del mercado laboral (lo que reduciría la cifra de forma artificial) sino por lo contrario: la tasa global de participación subió de 63,9 % a 64,5 %, y la tasa de ocupación pasó de 58,4 % a 59,4 %. En el trimestre móvil abril-junio, la tendencia se confirma: la desocupación fue 8,3 %, 0,5 puntos por debajo del mismo trimestre de 2025, con la tasa de ocupación más alta del periodo abril-junio desde 2018 (59,4 %).



En las 13 ciudades y áreas metropolitanas, que concentran la mayor parte del empleo urbano, la desocupación también bajó (de 8,3 % a 8,0 %), pero tanto la participación (65,9 % frente a 66,4 %) como la ocupación (60,6 % frente a 60,9 %) retrocedieron levemente. Esto indica que buena parte de la mejora nacional se originó fuera de las 13 principales ciudades.


El empleo creció en 706 mil personas, impulsado por alojamiento y comida, construcción y transporte. En junio de 2026 el país tuvo 24.459 mil personas ocupadas, 706 mil más que en junio de 2025. Alojamiento y servicios de comida aportó 1,2 puntos porcentuales a esa variación, al pasar de 1.768 mil a 2.057 mil ocupados (+289 mil, un incremento cercano a 16 %). Construcción sumó 0,6 puntos (+146 mil) y transporte y almacenamiento otros 0,6 puntos (+145 mil).


En el otro extremo, la industria manufacturera restó 0,5 puntos porcentuales, con una caída de 125 mil ocupados. La agricultura perdió 40 mil empleos (-0,2 puntos) y el comercio, el sector que más personas emplea en el país (4.109 mil, 16,8 % del total), se mantuvo prácticamente estable, con una leve caída de 23 mil ocupados.



Esta combinación (expansión en servicios y construcción, contracción en industria y agro) sugiere una recomposición de la actividad económica hacia sectores más intensivos en mano de obra de temporada, y no una expansión generalizada de todas las ramas productivas.


El crecimiento del empleo se concentró en obreros y trabajadores por cuenta propia; cayeron las categorías más asociadas a la informalidad. De los 706 mil empleos netos generados en el último año, la posición de obrero o empleado particular aportó 437 mil (1,8 puntos porcentuales) y el trabajo por cuenta propia sumó 414 mil (1,7 puntos porcentuales). En contraste, el número de jornaleros o peones cayó en 117 mil personas (-0,5 puntos) y el de empleados domésticos bajó en 102 mil (-0,4 puntos). El crecimiento del trabajo por cuenta propia debe leerse con cautela: puede reflejar tanto emprendimiento como una salida hacia la informalidad de quienes no encuentran empleo asalariado, y la GEIH no permite, por sí sola, distinguir entre ambos casos.


Las diferencias territoriales siguen siendo profundas: de 7,1 % en Medellín A.M. a 23,3 % en Quibdó. Para el trimestre abril-junio de 2026, entre las 23 ciudades y áreas metropolitanas medidas por el DANE, Quibdó registró la tasa de desocupación más alta del país (23,3 %), seguida por Cartagena (13,2 %) e Ibagué (12,8 %). En el extremo opuesto, Medellín A.M. (7,1 %), Pereira A.M. (7,2 %) y Villavicencio (7,9 %) presentaron las tasas más bajas. Bogotá D.C., con 8,1 %, se ubicó en línea con el promedio nacional del trimestre (8,3 %).



La distancia de más de 16 puntos porcentuales entre el extremo más alto y el más bajo confirma que la cifra nacional esconde realidades económicas muy distintas entre regiones, asociadas a la estructura productiva de cada territorio y a la menor diversificación económica de ciudades como Quibdó.


La brecha de género en desocupación se redujo, pero la de participación laboral se mantiene casi intacta. En junio de 2026, la tasa de desocupación de los hombres fue 6,6 %, frente a 9,9 % en las mujeres. La diferencia (3,3 puntos porcentuales) es menor a la de junio de 2025 (4,0 puntos, con 7,1 % en hombres y 11,1 % en mujeres). La brecha más marcada, sin embargo, no está en la desocupación sino en la participación laboral: 76,0 % de los hombres en edad de trabajar hacían parte de la fuerza laboral, frente a 54,0 % de las mujeres, una diferencia de 22 puntos porcentuales que se mantuvo prácticamente estable frente al año anterior.



Esta participación desigual está relacionada con la población fuera de la fuerza de trabajo: en el total nacional, los oficios del hogar siguen siendo la principal razón de no participación laboral, con 7.799 mil personas (53,4 % del total), una categoría compuesta mayoritariamente por mujeres. Esta población bajó en 182 mil personas frente a junio de 2025, pero la caída no fue suficiente para cerrar la brecha de participación.


Conclusiones

Junio de 2026 confirma una mejora real del mercado laboral colombiano: la desocupación bajó, la participación subió y el empleo creció en cerca de 706 mil personas frente al año anterior. Pero esa mejora se concentró en sectores específicos (alojamiento y comida, construcción y transporte) y convive con dos brechas estructurales que no se resuelven al mismo ritmo. La territorial, porque el mercado laboral colombiano funciona más como un conjunto de mercados regionales con dinámicas muy distintas que como uno solo. Y la de género, porque aunque la diferencia en desempleo entre hombres y mujeres se redujo, la de participación laboral apenas se movió, lo que sugiere barreras de acceso más estructurales que coyunturales.


Lo que sigue será observar si la recomposición sectorial hacia servicios y construcción se sostiene en los próximos meses, y si las brechas territorial y de género continúan su reducción gradual o se estabilizan en los niveles actuales.


Nota metodológica: las cifras corresponden a la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), publicada por el DANE el 31 de julio de 2026, con datos de junio de 2026 y su anexo estadístico. Las cifras están expandidas con proyecciones de población basadas en el Censo Nacional de Población y Vivienda (CNPV) 2018.


Este informe no incluye los indicadores de informalidad laboral, desempleo juvenil ni brechas por autorreconocimiento étnico-racial, porque esa información se publica en anexos separados del DANE que no formaron parte de la fuente entregada para esta edición.

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