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Pobreza monetaria en Colombia 2025: el mapa completo por departamento

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Colombia en Datos
13 ago
9 min de lectura

Un colombiano nacido en Chocó tiene, en promedio, cuatro veces más probabilidad de ser pobre que uno nacido en Cundinamarca. Esa es la distancia que separó en 2025 al departamento con mayor pobreza monetaria del país (65,3 %) del que tuvo la menor (15,1 %): 50,2 puntos porcentuales, casi la mitad de la escala completa del indicador.


De acuerdo con el DANE, la pobreza monetaria nacional bajó a 28,0 % en 2025, su nivel más bajo desde que existe la serie moderna (2012), 3,8 puntos menos que en 2024. La pobreza monetaria extrema, la privación más severa, también llegó a su mínimo histórico: 9,6 %, dos puntos por debajo del año anterior. Son las mejores cifras nacionales en trece años, pero ese promedio esconde una geografía muy desigual, que este informe recorre departamento por departamento.


Introducción

Cada año, el DANE mide qué porcentaje de la población colombiana vive con un ingreso per cápita del hogar por debajo del costo de una canasta básica de bienes y servicios: la línea de pobreza monetaria. Quienes están por debajo de una línea más estricta, calculada solo con el costo de una canasta de alimentos, se consideran en pobreza monetaria extrema. En 2025, esa línea equivalía a 482.041 pesos mensuales por persona; la de pobreza extrema, a 236.580 pesos.


Este informe analiza los resultados departamentales de pobreza monetaria y pobreza monetaria extrema que el DANE publicó en agosto de 2026, con base en la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) 2024-2025. El objetivo no es solo reportar el promedio nacional, sino explicar cómo se distribuye la pobreza en el territorio, qué departamentos avanzaron más, cuáles quedaron rezagados y qué relación existe entre pobreza monetaria, pobreza extrema y desigualdad de ingresos.


¿Qué tan desigual es el mapa de la pobreza en Colombia?

La pobreza monetaria departamental en 2025 varió entre 15,1 % y 65,3 %, una brecha de 50,2 puntos porcentuales que confirma a la pobreza como, ante todo, un fenómeno territorial: el promedio nacional es útil para dar seguimiento en el tiempo, pero dice poco sobre la experiencia real de cada región. Solo cinco departamentos superaron el 50 % de incidencia en 2025 —Chocó, La Guajira, Sucre, Magdalena y Bolívar—, todos en las regiones Pacífica y Caribe. En el otro extremo, Cundinamarca, Caldas, Bogotá D.C. y Antioquia se mantuvieron por debajo del 20 %, un nivel más cercano al de un país de ingreso medio-alto que al promedio colombiano.



Esta línea divisoria no es solo estadística: coincide, en buena medida, con las regiones históricamente más golpeadas por el rezago de infraestructura, la baja diversificación productiva y el conflicto armado. No implica una causa única, pero sí confirma que la pobreza en Colombia se explica más por el lugar donde se nace que por el promedio nacional que suele encabezar los titulares.


Cómo se comporta la pobreza en cada región del país

Con siete departamentos, la región Caribe concentra, junto con Chocó, la pobreza más alta y persistente del país. La Guajira cerró 2025 con 60,2 % de pobreza monetaria, el segundo nivel más alto de Colombia, tras una caída de 5,5 puntos frente a 2024; su pobreza extrema, de 33,8 %, tuvo la mayor reducción del país (-9,4 pp), pero sigue siendo la segunda más alta a nivel nacional, señal de que más de la mitad de su población pobre vive en condiciones de privación severa. Sucre (51,8 %, -5,7 pp) y Magdalena (46,5 %, -5,2 pp) completan el grupo por encima del 45 %, aunque con comportamientos distintos en pobreza extrema: la de Sucre bajó junto con la monetaria, mientras la de Magdalena (21,5 %) apenas se movió. Bolívar (44,8 %), Cesar (44,4 %) y Córdoba —que tuvo una de las mejoras más marcadas de la región, de 49,6 % a 44,0 %— se ubicaron en un rango similar. Atlántico fue la excepción caribeña: con 27,3 % de pobreza monetaria y 7,4 % de pobreza extrema, ambas las más bajas de la región, quedó cerca del promedio nacional, muy por debajo de sus vecinos.


En la región Pacífica, Chocó tuvo, por sexto año consecutivo, la mayor incidencia de pobreza monetaria del país: 65,3 % en 2025, con un descenso de apenas 2,1 puntos frente a 2024, el más leve entre los departamentos con alta pobreza. Es también, por amplio margen, el que tiene mayor pobreza extrema (44,3 %): cerca de dos de cada tres personas pobres en Chocó viven además en pobreza extrema, la proporción más alta del país. Cauca, con 40,9 % de pobreza monetaria y 18,5 % de pobreza extrema, tuvo descensos moderados en ambos indicadores. Nariño, en cambio, protagonizó una de las mejoras más notables del país: su pobreza monetaria bajó de 39,2 % a 33,4 % (-5,8 pp) y la extrema, de 15,3 % a 10,1 %, la segunda mayor caída de pobreza extrema a nivel nacional. Valle del Cauca cerró en 21,8 %, el nivel más bajo de la región, con una pobreza extrema (7,7 %) por debajo del promedio nacional.


La región Oriental tiene, en promedio, la pobreza más baja del país, con Cundinamarca a la cabeza: 15,1 % de pobreza monetaria, la menor incidencia de Colombia, y una pobreza extrema de apenas 6,0 %. Santander (24,0 %) y Meta (22,1 %) también se ubicaron por debajo del promedio nacional, aunque Meta fue uno de los pocos departamentos donde la pobreza extrema subió levemente, un cambio que el DANE no reporta como estadísticamente significativo. Norte de Santander, con 33,7 %, tuvo la mayor incidencia de la región. El caso más llamativo es Boyacá: fue el único departamento del país donde la pobreza monetaria aumentó en 2025, de 30,9 % a 31,6 %, aunque tampoco se trata de un cambio estadísticamente significativo, por lo que se lee como una variación menor y no como un retroceso confirmado; su pobreza extrema sí bajó, de 11,5 % a 10,6 %.


El eje cafetero y Antioquia registran algunos de los niveles de pobreza más bajos del país. Antioquia bajó a 19,2 % de pobreza monetaria, una de las mayores caídas nacionales (-5,5 pp); como el departamento más poblado después de Bogotá, esta mejora representa una de las mayores reducciones de personas en pobreza en términos absolutos del país. Caldas (17,5 %), Risaralda (20,2 %) y Quindío (20,9 %) se mantuvieron todos por debajo del 21 %. Tolima tuvo la mayor caída de pobreza monetaria de todo el país, de 35,6 % a 28,0 %, acompañada de una reducción de casi cinco puntos en pobreza extrema. El sur de la región muestra un panorama distinto: Huila prácticamente no mejoró —su pobreza monetaria pasó de 40,4 % a 39,8 %, la variación más pequeña del país junto con Boyacá— y su pobreza extrema aumentó de 13,8 % a 14,5 %. Caquetá redujo su pobreza monetaria a 34,9 %, pero su pobreza extrema subió de 10,8 % a 12,3 %, el mayor incremento del país en ese indicador: la señal más clara de que, en 2025, la mejora general no llegó por igual a los hogares en peor situación dentro de cada departamento.


Bogotá D.C., por su parte, registró 17,8 % de pobreza monetaria en 2025 y la menor pobreza extrema del país, 3,6 %. Como capital y centro económico, concentra en términos absolutos 1,44 millones de personas en pobreza monetaria, la segunda cifra más alta del país después de Antioquia, pese a tener una de las incidencias más bajas: un recordatorio de que una tasa baja no equivale a un número bajo de personas cuando la población es muy grande.


¿Mejoró la pobreza en todo el país entre 2024 y 2025?

La reducción de la pobreza monetaria fue generalizada —23 de los 24 departamentos mejoraron— pero de magnitud muy distinta: desde caídas de más de cinco puntos hasta variaciones sin significancia estadística. Tolima, Nariño y Sucre encabezaron la mejora, con caídas de 7,6, 5,8 y 5,7 puntos porcentuales, respectivamente. En el otro extremo, Huila y Boyacá prácticamente no se movieron: el primero bajó apenas 0,6 puntos y el segundo tuvo un leve aumento de 0,7 puntos, la única variación positiva del país, aunque el DANE no reporta ninguna de las dos como estadísticamente significativa.



Que una mejora sea generalizada no significa que sea uniforme. Los departamentos que ya tenían la pobreza más alta —Chocó, Cauca— mostraron algunas de las caídas más pequeñas, mientras que departamentos de pobreza media —Tolima, Nariño— avanzaron con mayor fuerza. En 2025, cerrar la brecha entre el departamento más pobre y el resto del país fue más difícil que reducir la pobreza donde ya era moderada.


¿Por qué la pobreza extrema crece más rápido donde la pobreza general es más alta?

En los departamentos con mayor pobreza monetaria, la pobreza extrema no solo es más alta: representa una proporción mayor del total de personas pobres, lo que evidencia una privación más severa, no solo más frecuente. En Cundinamarca, Caldas o Bogotá, la pobreza extrema equivale a entre el 20 % y el 40 % de la pobreza monetaria total, es decir, la mayoría de los hogares pobres están cerca de la línea de pobreza, no muy por debajo de ella. En Chocó, en cambio, la pobreza extrema (44,3 %) equivale a cerca del 68 % de la pobreza monetaria (65,3 %): la mayoría de los hogares pobres del departamento están, además, en

pobreza extrema. La Guajira presenta un patrón similar, con una proporción cercana al 56 %.



Esta relación no es lineal: pasar de una pobreza monetaria del 20 % al 30 % no implica el mismo aumento de pobreza extrema que pasar del 50 % al 60 %. En los departamentos donde la pobreza ya es alta, un ingreso adicional similar mueve a menos hogares fuera de la pobreza extrema que en uno de pobreza moderada, una de las razones por las que reducir la pobreza en los territorios más golpeados suele requerir más tiempo e inversión por punto porcentual que en el resto del país.


¿Qué explica la tendencia de largo plazo?

Entre 2012 y 2019, la pobreza monetaria nacional se mantuvo relativamente estable, entre 35 % y 41 %. En 2020 subió a 43,1 %, su punto más alto de la serie, por la pérdida de ingresos asociada a la pandemia. Desde entonces ha descendido de forma sostenida durante cinco años consecutivos, hasta llegar a 28,0 % en 2025. La pobreza extrema siguió un patrón similar: subió a 17,3 % en 2020 y bajó hasta 9,6 % en 2025, también su mínimo histórico.



Vale una advertencia metodológica: desde 2020, las cifras incorporan un cruce entre la encuesta de hogares y registros administrativos de ayudas institucionales (DPS, SDP, alcaldías) y de la planilla de aportes a salud (PILA), que no estaba presente en la metodología 2012-2019. Esto mejora la precisión de la medición reciente, pero implica que las comparaciones exactas entre el período previo y posterior a 2020 deben leerse con cautela.


¿Qué dice la desigualdad de ingresos sobre este panorama?

El coeficiente de Gini nacional pasó de 0,551 en 2024 a 0,531 en 2025 (0 representa igualdad perfecta; 1, desigualdad total). Chocó registró el Gini más alto del país, 0,591, sin ningún cambio frente al año anterior: además de ser el departamento más pobre, es también el más desigual, y esa desigualdad no mejoró en el último año. Risaralda (0,442) y Quindío (0,443) tuvieron los niveles más bajos.


Este patrón importa porque una misma tasa de crecimiento económico reduce menos la pobreza en un territorio muy desigual que en uno más equitativo: si el ingreso adicional se concentra en los hogares que ya estaban mejor, una parte menor llega a quienes están por debajo de la línea de pobreza. En departamentos como Chocó, revertir la pobreza probablemente exige no solo crecimiento económico, sino una distribución del ingreso más equitativa que la actual.


¿Qué sabemos con certeza y qué no podemos afirmar todavía?

Lo que muestran los datos con certeza: la pobreza monetaria y la pobreza extrema bajaron en 2025 a nivel nacional y en la gran mayoría de departamentos, y la brecha entre el territorio más rico y el más pobre del país sigue siendo de más de 50 puntos porcentuales. Lo que los datos sugieren, sin ser concluyente, es que los departamentos con mayor pobreza histórica avanzan más despacio que el resto del país, lo que podría reflejar barreras estructurales adicionales a las de un año de mejora coyuntural. Lo que esta cifra no permite determinar es la causa exacta detrás de cada variación departamental —por ejemplo, cuánto de la mejora responde a programas sociales, a dinámicas del mercado laboral local o a cambios en los precios—, ni si el repunte de la pobreza extrema en Caquetá y Huila es el inicio de una tendencia o una fluctuación de un solo año; para eso se necesitarán los datos de 2026.


Conclusiones

Colombia cerró 2025 con la menor pobreza monetaria y la menor pobreza monetaria extrema de toda su serie moderna, una mejora que alcanzó a 23 de los 24 departamentos. Pero el promedio nacional de 28,0 % convive con una geografía muy desigual: la diferencia entre el departamento con menor y mayor pobreza, 50,2 puntos porcentuales, es mayor que la pobreza total de la mitad de los departamentos del país.


Tres aprendizajes se repiten a lo largo del informe. Primero, la pobreza en Colombia es, ante todo, un fenómeno territorial: nacer en Cundinamarca o en Chocó implica una probabilidad de pobreza radicalmente distinta. Segundo, la mejora reciente no fue uniforme: departamentos como Caquetá y Huila muestran que es posible reducir la pobreza general mientras la pobreza extrema se mantiene igual o incluso aumenta. Tercero, la desigualdad de ingresos y la pobreza extrema tienden a moverse juntas: los departamentos más desiguales son, casi siempre, los que concentran la privación más severa. Lo que sigue observando este análisis en próximos informes es si la tendencia descendente se mantiene en 2026 y si los departamentos rezagados —Chocó, La Guajira, Huila, Caquetá— logran acelerar su ritmo de mejora.


Fuentes: DANE. Pobreza Monetaria Departamental 2025, Boletín Técnico, Presentación de Resultados y Anexo Estadístico, agosto de 2026. Metodología: Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) 2024-2025, líneas de pobreza y pobreza extrema calculadas por dominio geográfico, proyecciones de población con base en el CNPV 2018. Desde 2020, las cifras incorporan un cruce con registros administrativos (DPS, SDP, alcaldías, PILA) no presente en la serie 2012-2019.


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