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La apertura que nunca llegó: Colombia bajó sus aranceles al mínimo y exporta lo mismo que hace 50 años

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Colombia en Datos
24 sept
10 min de lectura

En 2025 Colombia exportó el equivalente al 15,0 % de su PIB. En 1976 esa cifra era 17,0 %, y en 1990, el año anterior a la apertura, 18,9 %. Medio siglo de política comercial, tratados de libre comercio y desmonte arancelario después, el país vende al exterior una porción de su economía más pequeña que la de entonces.


No es lo que pasó en el resto de la región. En el mismo periodo México pasó de exportar 8,5 % de su PIB a 39,6 %, Corea del Sur de 25,0 % a 45,8 %, Chile de 23,5 % a 34,6 % y el promedio de América Latina y el Caribe de 13,4 % a 26,1 %. Colombia es la única economía del grupo comparado donde ese indicador es hoy más bajo que hace cincuenta años.


La apertura sí ocurrió. Lo que no ocurrió fue lo que la apertura debía producir. Este informe revisa diez indicadores del Banco Mundial entre 1976 y 2025 para entender dónde se rompió esa cadena.


¿Qué tan abierta es hoy la economía colombiana?

En materia de protección arancelaria, Colombia dejó de ser una economía cerrada hace mucho tiempo. El promedio ponderado de los aranceles que aplica a sus importaciones llegó a 2,83 % en 2022, frente al 11,9 % de 1995.


La caída no fue inmediata. Durante toda la década de los noventa y buena parte de los dos mil el indicador se mantuvo entre el 9 % y el 11 %, y el desmonte fuerte llegó después de 2010, cuando entraron en vigor los acuerdos comerciales con Estados Unidos, la Unión Europea y otros socios.


El resultado ubica a Colombia entre las economías con menor protección arancelaria de la comparación. Brasil todavía cobra 7,26 %, Corea del Sur 5,66 %, México 1,62 % y Estados Unidos 1,49 %. Solo Chile, con 0,46 %, está claramente por debajo.


Arancel aplicado, promedio ponderado de todos los productos (%), 1992-2022. Fuente: Banco Mundial y Solución Comercial Integrada Mundial (WITS). Cálculos: Colombia en Datos.


El indicador tiene una advertencia: al ponderarse por la composición de las importaciones, baja tanto por decisiones de política comercial como por cambios en qué compra el país y por los acuerdos vigentes. También es volátil año a año y la serie llega solo hasta 2022.


Ninguna de esas limitaciones cambia la conclusión de fondo, porque una caída de más de nueve puntos porcentuales en tres décadas es demasiado grande para explicarse por efectos de composición. Establecido que Colombia se abrió, la pregunta siguiente es qué pasó con lo que la apertura debía producir.


¿Y entonces por qué Colombia no exporta más?

El coeficiente exportador colombiano no se movió en cincuenta años. Mirado por promedios, que suaviza el ruido de los ciclos de precios, la conclusión es la misma que muestran los años puntuales: 15,3 % entre 1976 y 1990, 16,0 % entre 1991 y 2000, 17,0 % entre 2001 y 2014, y 16,0 % entre 2015 y 2025.


Ese estancamiento es excepcional en la comparación. Todas las demás economías del grupo aumentaron su coeficiente exportador, y varias lo hicieron de forma drástica: México sumó 31,2 puntos, Corea del Sur 20,7, el promedio de América Latina y el Caribe 12,8, la OCDE 12,1, Chile 11,0 y Brasil 10,8. Incluso Estados Unidos, una economía de mercado interno enorme donde el comercio exterior pesa poco por definición, ganó 3 puntos.


Colombia es la única economía del grupo que hoy exporta una proporción menor de su PIB que en 1976

Exportaciones de bienes y servicios como porcentaje del PIB, 1976-2025. Fuente: Banco Mundial, Indicadores del Desarrollo Mundial. Cálculos: Colombia en Datos.


El único momento en que Colombia se acercó al umbral del 20 % fue 2022 (20,4 %), en pleno pico de precios internacionales de energía, y el efecto se revirtió en tres años. Ese episodio ilustra por qué el indicador debe leerse con cuidado: está medido a precios corrientes, así que mezcla lo que el país vende con lo que le pagan por ello. Buena parte de los picos de 2011, 2013 y 2022 responde a los precios del petróleo y el carbón, no a un salto de capacidad exportadora.


Esa advertencia refuerza el hallazgo en lugar de debilitarlo. Si los mejores años de Colombia se explican por precios altos de unos pocos productos, el nivel de fondo de la capacidad exportadora es todavía más plano que el que muestra la serie.


La apertura que sí ocurrió

El comercio exterior colombiano sí creció. Lo que creció fueron las compras. El grado de apertura, que suma exportaciones e importaciones, pasó de 30,9 % del PIB en 1976 a 35,4 % en 2025. Es un aumento modesto frente al de los vecinos, porque Chile llegó a 65,0 %, México a 79,9 % y Corea del Sur a 86,4 %. Pero lo relevante es cómo se compone.


Descomponiendo el indicador, las importaciones colombianas pasaron de 13,9 % del PIB en 1976 a 20,4 % en 2025, mientras las exportaciones bajaron de 17,0 % a 15,0 %. Los 4,4 puntos de mayor apertura comercial se explican enteramente por las importaciones, y algo más, porque el retroceso exportador tuvo que ser compensado.


En 2025 las importaciones de Colombia superan a las exportaciones en 5,4 puntos del PIB

Exportaciones e importaciones de bienes y servicios como porcentaje del PIB, Colombia, 1976-2025. Fuente: Banco Mundial, Indicadores del Desarrollo Mundial. Cálculos: Colombia en Datos.


El cambio de régimen es visible. Durante los años setenta y ochenta Colombia registró superávit comercial en la mayoría de los años, con un saldo de 3,2 puntos del PIB en 1976 y 2,9 puntos en 1990. Desde 1992 el único año con superávit fue 1999 (0,5 puntos), en plena recesión y con las importaciones deprimidas. Desde 2000 el saldo ha sido negativo sin excepción, y en 2025 el déficit alcanzó 5,4 puntos del PIB.


Un déficit comercial no es en sí mismo un problema, y puede reflejar una economía que importa maquinaria y bienes de capital para crecer. El hallazgo preocupante es otro: el déficit convive con un coeficiente exportador que no crece. Eso descarta la lectura más benigna, la de un país que importa hoy para exportar mañana.


¿Qué explica que la capacidad exportadora no haya crecido?

Sin formación de capital no hay capacidad productiva nueva, y sin capacidad productiva nueva no hay exportaciones nuevas. La inversión colombiana perdió 7,4 puntos del PIB en una sola década.


La formación bruta de capital fijo, que mide cuánto invierte una economía en maquinaria, equipos, infraestructura y construcción, alcanzó su mejor momento reciente en 2015, con 23,4 % del PIB. En 2025 quedó en 16,0 %. Es la caída más pronunciada del grupo y deja a Colombia por debajo de Brasil (16,8 %), del promedio de América Latina (18,7 %), de México (22,4 %), de Chile (24,1 %) y de Corea del Sur (28,3 %).


En términos históricos, Colombia solo había registrado niveles tan bajos en dos momentos: la segunda mitad de los años setenta y la crisis de fin de siglo, entre 1999 y 2001. Volver a ese terreno después de una década de descenso continuo sugiere algo distinto de un bache pasajero.


La inversión colombiana perdió 7,4 puntos del PIB entre 2015 y 2025 y quedó en el nivel más bajo del grupo comparado

Formación bruta de capital fijo como porcentaje del PIB, 2000-2025. Fuente: Banco Mundial, Indicadores del Desarrollo Mundial. Cálculos: Colombia en Datos.


La inversión extranjera directa siguió el mismo camino. Después de alcanzar 4,97 % del PIB en 2022, cayó a 2,53 % en 2025 y quedó por debajo del promedio de América Latina y el Caribe (2,68 %), algo inusual en la serie reciente. Chile (4,06 %) y Brasil (3,41 %) reciben hoy proporcionalmente más inversión extranjera que Colombia.


El tercer elemento muestra la distancia más grande. El gasto en investigación y desarrollo de Colombia llegó a 0,29 % del PIB en 2020, el último año disponible. Es menos de la mitad del promedio de América Latina (0,68 %), una décima parte del de la OCDE (2,93 %) y menos de una quinceava parte del de Corea del Sur (4,94 %). Por cada peso que Colombia destina a investigación como proporción de su economía, Corea del Sur destina casi dieciséis.


Colombia invierte en investigación y desarrollo 0,29 % del PIB, menos de la mitad que el promedio latinoamericano

Gasto en investigación y desarrollo como porcentaje del PIB, último dato disponible de cada economía. Fuente: Banco Mundial, con datos de la Unesco. Cálculos: Colombia en Datos.


Una economía que invierte poco, recibe menos inversión extranjera que sus pares e investiga casi nada difícilmente construye sectores nuevos capaces de competir afuera. Los datos muestran que las tres cosas ocurrieron mientras el coeficiente exportador se mantenía plano.


¿Qué dejó todo esto en el empleo?

El 43,0 % del empleo colombiano sigue siendo vulnerable, es decir, trabajo por cuenta propia o familiar no remunerado. Colombia es el único país del grupo donde esa proporción es mayor hoy que en 1991, cuando era 40,7 %.


El contraste con la región es el dato más elocuente del informe. En el mismo periodo México redujo su empleo vulnerable en 11,4 puntos, Corea del Sur en 11,3, Brasil en 4,5, la OCDE en 4,0, el promedio de América Latina en 3,4 y Chile en 2,7. La brecha de Colombia frente al promedio regional pasó de 5,8 puntos en 1991 a 11,5 en 2025: se duplicó.


Colombia es el único país del grupo donde el empleo vulnerable es hoy mayor que en 1991

Empleo vulnerable como porcentaje del empleo total, 1991 y 2025. Fuente: Banco Mundial, con estimaciones modeladas de la OIT. Cálculos: Colombia en Datos.


La desigualdad y la pobreza completan el cuadro. El coeficiente de Gini de Colombia fue 54,4 en 2024, el más alto de la comparación, por encima de Brasil (50,3), Chile (43,0), México (42,6) y Estados Unidos (41,8). Medido contra 1980 (55,1) y 1992 (51,3), el indicador no muestra una tendencia descendente en cuatro décadas.


La pobreza sí mejoró, y de forma significativa: la proporción de colombianos que vive con menos de 8,30 dólares diarios pasó de 57,6 % en 1991 a 37,0 % en 2024. Pero la mejora no cerró la distancia con la región, que hoy promedia 24,7 %, ni con Chile, donde ese indicador está en 4,5 %.


Más de un tercio de los colombianos vive con menos de 8,30 dólares al día, doce puntos por encima del promedio regional

Población bajo la línea de pobreza de 8,30 dólares diarios (PPA de 2021), porcentaje, 2024. Fuente: Banco Mundial, Plataforma de Pobreza y Desigualdad. Cálculos: Colombia en Datos.


Un mercado laboral donde cuatro de cada diez ocupados trabajan por cuenta propia o sin remuneración no es el que produce bienes exportables. La estructura del empleo es, al mismo tiempo, consecuencia de la debilidad exportadora y una de las razones por las que esa debilidad persiste.


¿Qué sabemos, qué sugieren los datos y qué no podemos determinar?

Lo que los datos muestran con claridad. Que el arancel efectivo de Colombia cayó más de nueve puntos porcentuales en tres décadas. Que el coeficiente exportador no aumentó en cincuenta años y que Colombia es el único caso del grupo en esa situación. Que el mayor grado de apertura se explica por importaciones. Que la inversión, la inversión extranjera y el gasto en investigación están por debajo de los referentes regionales. Que el empleo vulnerable aumentó y que la desigualdad no cedió.


Lo que los datos sugieren. Que la debilidad de la inversión y de la innovación está asociada al estancamiento exportador, porque las tres series se mueven en la misma dirección durante el mismo periodo y porque el mecanismo que las conecta es conocido. La asociación es sólida. La causalidad requiere una metodología que este conjunto de indicadores no permite aplicar.


Lo que no podemos determinar con esta información. Tres cosas, principalmente. La primera es cuánto del estancamiento exportador es volumen y cuánto es precio. Todos los indicadores de comercio están medidos a precios corrientes, de modo que el cociente entre exportaciones y PIB se mueve con los términos de intercambio y con la tasa de cambio. Separar el efecto volumen del efecto precio exige series de exportaciones en términos reales y por producto, disponibles en el DANE y el Banco de la República.


La segunda es qué se exporta. El indicador agregado no dice nada sobre la composición de la canasta exportadora colombiana ni sobre su grado de concentración, que es probablemente el punto más relevante de todos.


La tercera es qué explica la caída de la inversión desde 2015. Un descenso de esa magnitud puede responder al fin del ciclo minero-energético, a condiciones de financiamiento, a factores institucionales o a una combinación de todos. Atribuirlo a una causa específica sin un ejercicio diseñado para ello sería ir más allá de lo que la evidencia permite.


Por qué importa

El coeficiente exportador de la próxima década no se decide con el arancel, que ya está en mínimos, sino con la inversión, la inversión extranjera y la investigación de hoy. Las tres están en retroceso.


Para los hogares, una economía que importa más de lo que exporta depende de que entren divisas por otras vías, lo que la vuelve más sensible a la tasa de cambio y, por esa vía, a los precios de lo que consume. Para los trabajadores, un aparato productivo que no genera sectores exportables nuevos difícilmente genera empleo formal nuevo, y eso es lo que muestra el indicador de empleo vulnerable durante tres décadas. Para las empresas, la competencia externa ya llegó, pero las condiciones para competir afuera, capital y conocimiento, no se construyeron al mismo ritmo.


Brasil ofrece el contraste más útil: todavía cobra aranceles casi tres veces más altos que Colombia y aun así más que duplicó su coeficiente exportador desde 1976. El arancel nunca fue la variable determinante.


Conclusiones

La apertura comercial fue una decisión que se ejecutó, no una transformación que se completó. Colombia hizo lo que dependía de la política comercial y desmontó su protección arancelaria hasta niveles propios de economías muy abiertas. Lo que no ocurrió fue la segunda mitad del proceso: construir una base productiva capaz de aprovechar los mercados que se abrieron en ambas direcciones.


El resultado es una economía expuesta sin ser competidora. Colombia importa hoy 6,5 puntos del PIB más que hace medio siglo y exporta 2,1 puntos menos. Ninguna otra economía de la comparación muestra ese patrón.


Los indicadores que explicarían un cambio de rumbo apuntan hacia el lado contrario. La inversión está en su nivel más bajo en más de veinte años, la inversión extranjera cayó por debajo del promedio regional y el gasto en investigación no llega a un tercio de punto del PIB. Son las tres variables que determinan la capacidad exportadora de la próxima década.


El desafío que queda es de composición, no de apertura. La discusión de los años noventa fue cuánto abrir. La que los datos plantean hoy es distinta: qué produce Colombia, quién lo produce y con qué capital y conocimiento lo hace. Mientras cuatro de cada diez ocupados trabajen por cuenta propia o sin remuneración y la inversión siga cayendo, el coeficiente exportador seguirá donde ha estado durante cincuenta años.


Fuentes: Banco Mundial, Indicadores del Desarrollo Mundial (corte del 13 de julio de 2026); Banco Mundial, Plataforma de Pobreza y Desigualdad; Solución Comercial Integrada Mundial (WITS); estimaciones modeladas de la Organización Internacional del Trabajo; Instituto de Estadística de la Unesco. Economías comparadas: Brasil, Chile, México, Corea del Sur, Estados Unidos, América Latina y el Caribe, y los miembros de la OCDE. Cálculos: Colombia en Datos.

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