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El empleo rebotó en septiembre y la desocupación bajó a 8,0 %, pero la recuperación no llegó a todos

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Colombia en Datos
hace 2 días
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Entre agosto y septiembre de 2026, el número de personas ocupadas en Colombia pasó de 23,69 millones a 24,25 millones: 564 mil más en un solo mes. Es el mayor aumento entre esos dos meses en la serie empalmada del DANE, que empieza en 2001; el registro anterior era el de 2011, con 502 mil. La tasa de desocupación nacional fue 8,0 %, frente a 8,2 % en septiembre de 2025 y 9,4 % en agosto de 2026. Ninguna otra lectura de septiembre en la serie había sido tan baja.


El dato responde la pregunta que dejó abierta agosto: el desplome de ese mes no se convirtió en una tendencia. Pero tampoco se borró por completo. Septiembre devolvió cerca de dos de cada tres empleos perdidos en agosto, y la ocupación sigue 298 mil personas por debajo de julio. En los cinco años anteriores, la variación entre julio y septiembre osciló entre -75 mil y +334 mil; esta vez fue de -298 mil.


La recuperación, además, no fue pareja. Frente a hace un año, casi todo el empleo nuevo es formal y está en manos de hombres, mientras la desocupación de las mujeres subió, la de las 13 principales ciudades no bajó y la de los jóvenes en las ciudades aumentó de forma estadísticamente significativa.


Este informe responde cuatro preguntas: qué tan completo fue el rebote, qué empleo se creó, quién quedó por fuera de la recuperación y cómo quedaron las ciudades.


¿Qué tan completo fue el rebote?


Septiembre dejó al país con más ocupados que hace un año, pero no con una mayor proporción de personas trabajando. Frente a septiembre de 2025, Colombia tiene 322 mil ocupados más (24,25 millones frente a 23,93 millones). Sin embargo, la tasa de ocupación, que mide qué proporción de las personas de 15 años y más está trabajando, quedó exactamente igual: 58,7 %. La tasa global de participación bajó levemente, de 63,9 % a 63,8 %. La explicación es demográfica: en el mismo periodo, la población de 15 años y más creció en 549 mil personas, y el empleo creció apenas lo necesario para mantener constante la proporción de ocupados. La caída de la desocupación de 8,2 % a 8,0 % es pequeña, y el DANE no la señala como estadísticamente significativa.


Gráfico de líneas: población ocupada mensual en 2025 y 2026. En 2026 cae de 24,55 millones en julio a 23,69 millones en agosto y sube a 24,25 millones en septiembre.

Lo que hace notable a septiembre es la velocidad del rebote. Entre agosto y septiembre la ocupación suele crecer, pero rara vez tanto: en los cinco años anteriores la variación osciló entre -205 mil y +229 mil personas. Ni siquiera en 2020, cuando el país salía de los confinamientos de la pandemia, el salto entre esos dos meses fue tan grande (+538 mil).


Gráfico de barras: variación de la población ocupada entre agosto y septiembre de cada año, 2001 a 2026. En 2026 el aumento fue de 564 mil personas, el mayor de la serie.

Lo que la serie desestacionalizada todavía muestra es la huella de agosto. Esa medición complementaria del DANE, que retira el efecto de la temporada para comparar un mes con el anterior, bajó de 9,7 % en agosto a 8,7 % en septiembre a nivel nacional, y de 9,4 % a 8,8 % en las 13 ciudades. Pero 8,7 % sigue por encima de los niveles cercanos a 8,3 % que tuvo entre marzo y julio. El DANE la presenta como preliminar y sujeta a revisión, y no reemplaza la cifra oficial de 8,0 %.


Las medidas trimestrales, que suavizan los meses individuales, confirman que el mercado laboral está en un punto muerto más que en franca mejoría. En el trimestre julio-septiembre la desocupación nacional fue 8,5 %, la misma de un año antes, y la tasa de ocupación bajó de 58,7 % a 58,5 %. La medida compuesta de subutilización de la fuerza de trabajo, que suma desocupación, subocupación y fuerza de trabajo potencial, volvió a 19,2 % en septiembre después del 21,2 % de agosto, prácticamente el mismo nivel de septiembre de 2025 (19,1 %).


¿Qué empleo se creó?


Tres de cada cuatro nuevos ocupados frente a hace un año son formales, y en las grandes ciudades el empleo informal se redujo. A nivel nacional, el empleo formal creció en 240 mil personas y el informal en 83 mil, de modo que la proporción de informalidad bajó de 54,5 % a 54,2 %. En las 13 ciudades el contraste es más marcado: 236 mil empleos formales más y 158 mil informales menos, con lo que la informalidad pasó de 41,2 % a 39,5 %. En los centros poblados y la zona rural dispersa crecieron ambos, aunque el formal mucho más (103 mil frente a 24 mil).


Gráfico de barras: variación anual del empleo formal e informal por dominio geográfico. A nivel nacional el formal sube 240 mil y el informal 83 mil; en las 13 ciudades el informal cae 158 mil.

Hay una diferencia importante con agosto. Entonces la informalidad bajó porque desaparecieron empleos informales mientras el total de ocupados caía. En septiembre el total crece y el empleo formal explica la mayor parte del aumento. La encuesta no sigue a las mismas personas en el tiempo, así que no permite saber si los informales que ya no aparecen en las ciudades se formalizaron o simplemente dejaron de trabajar.


Por posición ocupacional, los obreros y empleados particulares (+184 mil) y los trabajadores por cuenta propia (+144 mil) explican casi todo el aumento. Los jornaleros y las empleadas domésticas, que en agosto habían perdido 154 mil y 118 mil puestos frente a un año atrás, ya casi no muestran diferencia con septiembre de 2025 (-4 mil y -26 mil). En cambio, los obreros y empleados del gobierno, que en agosto sumaban 124 mil más, ahora restan 68 mil: un vaivén que sugiere leer con cautela las variaciones mensuales de las categorías pequeñas.


Posición ocupacional

Septiembre 2025

Septiembre 2026

Variación (miles)

Contribución (p.p.)

Obrero, empleado particular

10.688

10.872

+184

0,8

Trabajador por cuenta propia

9.739

9.883

+144

0,6

Patrón o empleador

603

675

+72

0,3

Trabajador familiar sin remuneración

460

477

+18

0,1

Jornalero o peón

813

809

-4

0,0

Empleado doméstico

718

692

-26

-0,1

Obrero, empleado del gobierno

897

830

-68

-0,3

Total población ocupada

23.927

24.249

+322


Tabla 1. Población ocupada según posición ocupacional, total nacional, septiembre (miles de personas). Fuente: DANE, GEIH.


Por rama de actividad, el giro más llamativo es el de la industria manufacturera: en agosto había perdido 240 mil ocupados frente a un año atrás y en septiembre suma 100 mil más. El comercio (+162 mil) y el transporte (+84 mil) completan las ramas que más aportaron. En el otro extremo, la agricultura perdió 184 mil ocupados y restó 0,8 puntos porcentuales (p.p.) a la variación total; en agosto ya había caído 91 mil frente a un año atrás, y la pérdida se concentra en hombres (-221 mil).


Rama de actividad

Septiembre 2025

Septiembre 2026

Variación (miles)

Contribución (p.p.)

Comercio y reparación de vehículos

4.038

4.201

+162

0,7

Industrias manufactureras

2.674

2.773

+100

0,4

Transporte y almacenamiento

1.854

1.938

+84

0,3

Actividades profesionales y servicios administrativos

1.711

1.784

+73

0,3

Electricidad, gas, agua y minas

646

704

+57

0,2

Actividades financieras y de seguros

433

480

+47

0,2

Actividades inmobiliarias

282

325

+42

0,2

Alojamiento y servicios de comida

1.926

1.946

+20

0,1

Construcción

1.561

1.576

+15

0,1

Información y comunicaciones

427

406

-21

-0,1

Administración pública, educación y salud

2.997

2.974

-23

-0,1

Artes, entretenimiento y otros servicios

2.007

1.958

-49

-0,2

Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca

3.371

3.187

-184

-0,8

Tabla 2. Población ocupada según rama de actividad, total nacional, septiembre (miles de personas). La rama de electricidad, gas y agua incluye explotación de minas y canteras. Fuente: DANE, GEIH.


Por qué importa: más empleo formal significa más personas con cotización a salud y pensión, que es una mejora en la calidad del trabajo y no solo en su cantidad. La contracara está en el campo: la agricultura es la principal fuente de empleo rural, y que haya perdido empleo frente a 2025 tanto en agosto como en septiembre merece seguimiento en los próximos boletines.


¿Quién quedó por fuera de la recuperación?


La recuperación fue sobre todo masculina: casi cuatro de cada cinco nuevos ocupados frente a hace un año son hombres, y su desocupación tocó el nivel más bajo para un septiembre, mientras la de las mujeres subió. Los hombres ocupados aumentaron en 250 mil, un cambio estadísticamente significativo, concentrado entre los 25 y los 54 años (+244 mil, también significativo). Las mujeres ocupadas aumentaron en 73 mil. La tasa de desocupación de los hombres bajó de 7,1 % a 6,5 %, la más baja para un septiembre desde 2010, cuando empieza la serie por sexo del anexo; la de las mujeres subió de 9,6 % a 10,1 %.


Gráfico de líneas: tasa de desocupación de hombres y mujeres en septiembre de cada año, 2010 a 2026. En 2026 los hombres registran 6,5 % y las mujeres 10,1 %; la brecha pasa de 2,6 a 3,6 puntos porcentuales.

Con eso, la brecha de género en desocupación se amplió de 2,6 a 3,6 p.p. La de septiembre de 2025 había sido la menor de toda la serie mensual por sexo, así que parte del aumento es un regreso hacia niveles más habituales. Aun así, el cambio tiene una forma precisa: en las 13 principales ciudades, las mujeres ocupadas disminuyeron en 70 mil y las desocupadas aumentaron en 63 mil, mientras los hombres ganaron 148 mil empleos. Por rama, las mujeres perdieron 167 mil ocupados en administración pública, educación y salud, donde los hombres ganaron 143 mil, y 118 mil en actividades artísticas, de entretenimiento y otros servicios. Sus principales avances fueron como trabajadoras por cuenta propia (+112 mil) y en actividades inmobiliarias (+62 mil, la única variación significativa por rama entre las mujeres).


Los jóvenes en las ciudades también quedaron rezagados. En el trimestre julio-septiembre, la desocupación de las personas de 15 a 28 años fue 15,2 % a nivel nacional (14,6 % un año antes), pero en las 13 ciudades subió de 13,9 % a 15,8 % y en las 23 ciudades de 14,2 % a 16,0 %, ambos aumentos estadísticamente significativos. Entre las mujeres jóvenes la tasa llegó a 18,7 %, frente a 12,5 % entre los hombres jóvenes.


El patrón de los mayores de 55 años continúa. La población de 55 años y más fuera de la fuerza de trabajo creció en 422 mil personas (significativo), con aumentos significativos tanto en hombres (+184 mil) como en mujeres (+237 mil). Los ocupados de esa edad disminuyeron en 92 mil y los desocupados en 14 mil. Según nuestros cálculos, este grupo sumó unas 316 mil personas en un año, lo que quiere decir que todo su crecimiento demográfico, y algo más, terminó fuera del mercado laboral. El DANE no desagrega por edad los motivos de inactividad en este boletín, así que no es posible saber cuánto corresponde a jubilación y cuánto a personas que dejaron de buscar empleo.


Lo que no podemos determinar. La encuesta muestra que las ganancias de septiembre se repartieron de forma desigual, pero no explica por qué. Con la información publicada no es posible saber si la pérdida de empleo femenino en las ciudades responde a factores de demanda (sectores que contratan menos mujeres), a decisiones de los hogares o a ruido estadístico de un solo mes. Varias de estas variaciones no son significativas por sí solas; lo que les da peso es que apuntan en la misma dirección.


¿Qué pasó con el efecto del sismo?


La recolección de la encuesta se normalizó en septiembre, lo que hace más comparable este dato que el de agosto. La cobertura nacional de la GEIH subió de 97,6 % en agosto a 98,4 % en septiembre, y la no respuesta bajó de 2,8 % a 2,4 %. Cali A.M. y Armenia, las ciudades con más dificultades en agosto, recuperaron coberturas de 97,4 % y 97,8 % (90,3 % y 93,4 % un mes antes). El ajuste de los factores de expansión por las viviendas destruidas o inhabitables se aplicó a los resultados de agosto.


Lo que sugieren los datos. Un rebote de 564 mil ocupados en un mes es consistente con que buena parte del golpe de agosto haya sido transitorio, ya fuera por el efecto económico inmediato del sismo, por las dificultades de medición o por ambos. Lo que no podemos determinar es cuál de esas explicaciones pesó más, ni si la diferencia que persiste frente a julio (298 mil ocupados) es un efecto duradero del sismo o parte de otras dinámicas. Para eso harán falta los datos de los próximos meses y las eventuales revisiones del DANE.


¿Cómo quedaron las ciudades?


Mientras la desocupación nacional bajó, en las ciudades subió: en el trimestre julio-septiembre, 19 de las 23 ciudades tuvieron tasas más altas que un año antes. El total de las 23 ciudades pasó de 8,3 % a 8,9 % y el de las 13 principales de 8,1 % a 8,7 %. Solo cuatro ciudades mejoraron: Quibdó, Ibagué, Riohacha y Bogotá.


Gráfico de puntos: tasa de desocupación por ciudad en el trimestre julio-septiembre de 2025 y de 2026. Quibdó 23,4 %, Cartagena 13,7 %, Tunja 13,2 %, Bogotá 7,6 %.

Quibdó (23,4 %), Cartagena (13,7 %) y Tunja (13,2 %) tienen las tasas más altas; Bogotá (7,6 %), Villavicencio (7,7 %) y Medellín A.M. (7,8 %), las más bajas. Tres ciudades empeoraron de forma estadísticamente significativa: Cartagena (+4,0 p.p.), Tunja (+3,9 p.p.) y Medellín A.M. (+1,4 p.p.). Riohacha fue la única con una mejora significativa (-3,4 p.p.). Cartagena acumula así dos trimestres seguidos con el mayor deterioro del país, y su desocupación juvenil llegó a 24,2 %, 4,4 p.p. más que un año antes (significativo).


¿Cómo puede bajar la tasa nacional si sube en las ciudades? Por el resto del territorio. En el mes de septiembre, la desocupación de las otras cabeceras municipales, que no hacen parte de las 23 ciudades, bajó de 9,8 % a 8,8 %, mientras la de los centros poblados y la zona rural dispersa se mantuvo casi estable (de 5,5 % a 5,6 %). La mejora nacional vino de fuera de las grandes ciudades.


En informalidad, la tendencia en las ciudades fue a la baja: siete de ellas la redujeron de forma significativa, con Montería (-7,3 p.p.), Valledupar (-5,8 p.p.) y Bucaramanga A.M. (-5,7 p.p.) a la cabeza. Florencia volvió a ser la excepción, con un aumento significativo de 5,5 p.p., hasta 57,0 %. Sincelejo (66,2 %) sigue siendo la ciudad con mayor informalidad, y Bogotá (33,8 %) y Manizales A.M. (33,9 %), las de menor.


Conclusiones


Septiembre despejó el principal temor que dejó agosto: el mercado laboral colombiano no entró en una caída sostenida. El empleo rebotó con una fuerza sin precedentes para ese mes y la desocupación nacional quedó en el nivel más bajo para un septiembre en la serie del DANE.


Pero el rebote no fue completo ni parejo. La ocupación sigue por debajo de julio, la serie desestacionalizada permanece por encima de los niveles de la primera mitad del año y la proporción de personas trabajando es la misma de hace un año. Las ganancias se concentraron en el empleo formal y en los hombres, mientras la desocupación de las mujeres y de los jóvenes en las ciudades subió, y casi todas las ciudades terminaron el trimestre con tasas más altas que en 2025.


La mejor noticia del mes es la calidad del empleo creado. La principal alerta es que la recuperación se apoyó en el empleo fuera de las grandes ciudades y en un solo grupo de la población. Los datos de octubre dirán si septiembre fue el regreso a la tendencia previa o solo la mitad del camino.


Fuentes: DANE, Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), septiembre de 2026: boletín técnico, presentación de resultados y anexo estadístico. Cálculos: Colombia en Datos.

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